Arquitectos y tranvías
Como en la carta de presentación que le dirigí al director (valga la redundancia) del curso superior que espero hacer este año me tiré el pegote con una cita que encontré, por casualidad, de Le Corbusier, sobre la ciudad como una unidad racional y funcional, me he visto en la obligación moral de investigar quién fue ese arquitecto franco-suizo de principios del siglo XX tan influyente en la arquitectura y el urbanismo modernos.
Un poco más informada me he ido de tiendas, en busca y captura de sus Principios del Urbanismo, pero en el intento me topado con él: El Hombre.

No he podido resistirlo: me miraba desafiante desde aquella esquina, invitándome a que me acercara, a que lo cogiera sin dudarlo. Un tranvía llamado deseo esperaba en su cajita, especial dos discos –película, cómo se hizo, apuntes de Elia Kazan, un tranvía en Holywood, deseo y censura, pruebas de cámara de los actores…-, a un precio increíblemente fantástico porque estamos en semana fantástica. Nadie en su sano juicio podría haber pasado de largo. En cuanto al arquitecto, cegada por la emoción de haber encontrado el tesoro y volver corriendo a casa con él para buscarle el sitio adecuado, ni siquiera he preguntado si disponían de los Principios de Urbanismo. Ya habrá tiempo para eso. Ahora, lo importante es lo importante: por fin tengo al primer Marlon Brando en mi estantería. Estoy tan contenta como yo misma con zapatos nuevos.


Pow dijo
Y el caso es que este artículo me suena... Me parece que Marlon Brando ya llevas unos cuantos días mirándoste desde esa estantería :-P
2 Septiembre 2006 | 08:21 PM